La meditación parte II
Afortunadamente, por vez primera, Kamala Shila permaneció tranquilo, al menos durante unos momentos.
Luego susurro:
-¿Hemos hablado del calentamiento?
-Sí, si- susurre con urgencia, esperando que se quedara quieto- recuerda, ya lo hicimos.
-Aquel calentamiento no- volvió a susurrarme- El otro calentamiento.
-¿De qué estas hablando?- dije con aprensión, temiendo que volviera a incorporarse de un brinco. Pero se quedó sereno y con sus palabras me dirigió.
- Si deseas acompañarme hacia la autentica meditación, debes preparar tus pensamientos. En caso contrario te quedaras rezagado.
-Enséñame por favor.
-En primer lugar, observa tu respiración, siente tu aliento entrar y salir. Trata de contar diez respiraciones sin apartar tu mente de ellas. Empieza con una exhalación seguida de una inspiración. Esto seria una respiración. Trata de llegar a contar diez. Al principio, si eres honesto no podrás llegar a diez antes de que tu mente se aparte y vagabundee hacia otro lado.
Lo probé y vi que tenía razón. Nunca pase de cuatro antes de que mis pensamientos volaran hacia el Jardín mismo y hacia Ella.
-Es suficiente- susurró tras unos minutos. El objetivo de observar la respiración es dejar tu mente en un estado neutro, apartarla lentamente de los remolinos de tus pensamientos mundanos para empezar a enfocarla hacia el interior. Observar la respiración no es en si mismo lo que nos liberará.
-Ahora piensa por un momento por que estas aquí: buscas el Camino, se que buscas una explicación a la muerte, la muerte de una mujer buena y a la fuente de sabiduría que has encontrado en otra mujer. Decide que no buscaras la respuesta a estas preguntas en otro lugar; de hecho, en otro lugar ni tan siquiera se formulan, los niños preguntan por que la gente buena ha de sufrir y morir, y los adultos les enseñan a sus hijos a no hacer mas preguntas, y estos niños se transforman en lo s adultos que les dirán a sus hijos: “estas preguntas no tienen respuesta”. Decide por que vas a meditar conmigo, decide aquí y ahora, que lo harás por un objetivo real, por un objetivo verdadero y que buscas estas respuestas en el Camino, no malgastes tu vida, ni tan siquiera los pocos momentos que pasaremos aquí juntos, en otro objetivo menor.
Reflexioné en sus palabras y sentí su veracidad, sentí la alegría de estar en lo justo al meditar por esta razón.
-Seguidamente, antes de empezar a meditar, pide a los Iluminados que vengan; que venga también tu Maestro del Corazón, tráeles aquí para que nos guíen y ayuden. No puedes verlos ahora, pero lo harás; si existen realmente, si son quienes se supone que son, oirán tu mente y Ellos vendrán. Pídeles ahora de modo sincero, con profunda reverencia que vengan y vendrán.
Asi lo hice, y creí sentir la presencia de Ella muy cerca de mí. Mi corazón saltó con alegría y devoción.
-Antes de sentarnos nos hemos postrado ante ellos; ahora póstrate de nuevo mentalmente, ya que debo decirte que el día en que les veas realmente, de un modo natural te arrojarás a sus pies feliz y lleno de reverencia.
De nuevo, actué como me sugirió y me sentí feliz y contento.
-Bien, bien, continúa tal como te digo. La gente sincera del mundo desea meditar, pero se dan cuenta de que son incapaces de alcanzar las cimas y profundidades de la meditación, pues no saben entrar por la puerta de la misma que te enseño ahora, imagina, a continuación, el cielo entero.
Asi lo hice, imagine mentalmente el ancho cielo azul de mi hogar en el desierto.
-Llénalo totalmente de rosas de dulce color carmesí y de color marfil para ofrecer a tu maestra del Corazón y a los Iluminados, y pídeles dulcemente su ayuda. Lo hice, y de nuevo me sentí feliz y contento, incluso antes de meditar, y mi mente se sintió un poco mas cerca de la meditación profunda.
-Aún nos quedan un par de etapas. Limpia tu conciencia puesto que nadie puede meditar a menos que la tenga clara. Esta es también la razón por la que muchos encuentran difícil meditar, y por la que nunca acceden a los milagros de las profundidades de la meditación. Tu corazón debe estar limpio, tu vida debe ser limpia. Piensa seguidamente en cualquier cosa que hayas hecho, cualquier cosa que hayas dicho, o incluso cualquier cosa que hayas pensado y que haya perjudicado a otro; admítelo se totalmente honesto contigo mismo; lo hiciste, asume que no fue una acción virtuosa y que intentaras no repetirla. Limpiar tu conciencia y tu corazón abre las puertas de la meditación a tu mente, algo que nunca antes creíste posible.
Me senté placidamente y reflexione; no encontré grandes maldades, pero si muchos pequeños perjuicios diarios hacia otros y los limpie de corazón.
-Bien, bien. Esto es realmente divertido! – susurró con alegría. Una cuantas etapas más. Haz a continuación lo opuesto, piensa en todas las cosas buenas que haces, todas las cosas buenas que has dicho a otros, todos los pensamientos buenos y puros que has tenido y tienes, ah, y de paso recuerda la bondad de cualquier otra persona, desde tu Maestro del Corazón hacia abajo, y simplemente…alégrate, se feliz y regocíjate por ello, de todo lo que es bueno.
Lo hice, y al limpiar mi conciencia sentí un equilibrio correcto y apropiado. Sentí en mi mente un estallido de buena energía y sed por la meditación, como si fuera un caballo dispuesto, listo para correr.
-Ahora, pídeles guia a tu Maestra del Corazón y a los Iluminados, y que sigan apareciendo ante ti, de todas las maneras en que los Iluminados pueden aparecer (y tú ni siquiera eres capaz de imaginar las maneras y los lugres en que pueden aparecer ante ti). Pídeles que vengan como tus maestros, tanto como los maestros que lo parecen, como en la forma del mundo y la gente a tu alrededor, siempre enseñando y guiándote por el Camino.
Con un profundo sentido de reverencia, que me llevo ya a la meditación, continué.
-Y finalmente, pídeles, con sinceridad que siempre estén cerca de ti, de un modo visible o invisible, protegiéndote y acercándote más a Ellos.
Así lo hice y por la bondad de dichos pensamientos caí en un profundo estado de meditación, de calma total, que por supuesto, el gran Kamala Shila parecía no poder tolerar.
-¿No es bonita esta paz?- susurró.
-Oh…sí…-apenas podía articular palabra.
-¿Y en que estas meditando? – volvió a susurrar.
-He vaciado mi mente, estoy intentando no pensar, y los pensamientos que tengo, simplemente los observo mientras pasan.
De algún modo, en un instante su pequeño y pesado cuerpo se traslado por el espacio entre nosotros dos y de nuevo estaba allí, frente a mi rostro, esta vez muy enojado:
-Tontos! Los tontos aun están vivos! Los tontos con los que creí haber acabado en los grandes debates, hace mas de mil años! Me voy! Se dirigió hacia el banco y sus pequeñas tacitas santas.
-Espera!- volví a la carga-. ¿Qué he hecho mal? Dime ¿qué he hecho mal?
Se sentó delante de mí, con las piernas cruzadas en la hierba, respirando con pesadez, intensamente acercando su rostro al mió. Luego, suavizo su mirada y preguntó con cortesía:
-¿Quieres ayudar a tu madre?
-Por supuesto- dije- ya sabes cual es mi búsqueda.
-Entonces piensa, ¿qué beneficio aporta sentarse para vaciar la mente durante una hora? ¿No hacen lo mismo animales como el conejo? ¿No hacen lo mismo los borrachos que se desmayan después de vaciar sus vasos de licor? ¿No se vacían y tranquilizan sus mentes un rato? Ven, piensa y dime ¿por qué crees que meditamos?
-Porque buscamos la verdad, y la verdad está en el silencio de la meditación.
-Esto solo es cierto en parte. La meditación no es más que un instrumento, no es un objetivo en sí. Es como un hacha, un hacha afilada con la que cortamos un tronco. Cortar el árbol es la sabiduría última, y esto es el corazón del Camino. Meditar por el simple beneficio de meditar es como quemar un hacha para hacer fuego, en vez de usarla para cortar leña. ¿Cuál es el objetivo del Camino?
-Supongo que encontrar alguna respuesta a la pregunta ¿por qué mi madre murió de un modo tan doloroso, por que tuvo que morir, por que todos, buenos o malos, debemos morir, sufrir y morir; por que la vida, todo el trabajo de una vida y sus frutos se convierten en destrucción y dolor? Para mí, este es el objetivo del Camino.
-Bien, es justo lo que debe ser. Por tanto, si pudieras sentarte durante horas, días o meses y lograr vaciar tu mente, ¿encontrarías así las respuestas, te liberarías de la enfermedad y de tener que perder las cosas y la gente que amas; te liberarías de envejecer; se detendría el desgaste día tras día de la energía de tu cuerpo y mente, en una palabra te salvarías de morir?
-Supongo que incluso si pudiera sentarme y vaciar mi mente, y quedarme tranquilo, en paz y quietud por largos periodos de tiempo, y me sentara en el frío y la lluvia y en el calor del sol; supongo que tienes razón, igualmente llegaría un día en que enfermaría, envejecería, llegaría a ser incapaz de sentarme aquí y moriría.
-Entonces, por favor- me susurro con urgencia- por favor…sígueme y aprende la verdadera meditación y aprende a usarla para nuestros objetivos verdaderos-.
Se volvió a instalar cerca de mí y esta vez se sentó con una determinación que, presentí, indicaba que no se volvería a levantar.
-Hay tres tipos de meditación-empezó, sin moverse de su postura meditativa-. Para la primera, te pido que coloques en tu mente una imagen de tu maestro del corazón.
Lo hice con facilidad y espera, ya que verla a Ella., aunque fuese a través del ojo de mi mente, siempre me traía consuelo y descanso.
-El primer enemigo de la meditación- susurró de nuevo- es un tipo de pereza: sencillamente no gustarte meditar. Y por esto es bueno, tal y como hemos hecho, recordar la urgente y sagrada necesidad de la meditación. Es bueno también –rió convulsivamente- elegir un objeto de meditación importante y con el que disfrutemos. No creo que vayas a tener pereza esta noche.
-ahora de vez en cuando voy a chasquear mis dedos – continuo- y quiero que observes con cuidado tu mente en el instante en que lo haga y me digas donde esta. De esta manera te podré mostrar los otros enemigos de la meditación y como batallar contra ellos.
Regrese a mi dulce imagen en la mente, y ella me trajo pensamientos sobre el Jardín que a su vez, produjeron pensamientos acerca de la hora; era tarde y me pregunté si por la mañana estaría en condiciones de trabajar en la biblioteca…..chasquido.
- ¿Donde estaba tu mente?- pregunto Kamala Shila.
- Perdí la imagen, empecé a pensar en mi trabajo – dije mansamente.
- Este es el segundo enemigo-dijo-, perder la imagen. Te enganchas a la imagen al familiarizarte con ella, manteniéndola en la mente a menudo y sobre la base de una meditación constante, durante breves pero intensas sesiones a lo largo del día, en que siempre recuerdas el objeto, que esta cerca de la mente. Ahora, regresa a la imagen.
Lo hice y en cierto modo pude sostener mejor Su maravillosa forma. Mi cuerpo estaba en quietud y el Jardín también. Me sentí bien en la meditación, mas cómodo y confiado. Mi respiración era lenta, mi cuerpo estaba relajado y Ella estaba siempre allí, un borrosa luz dorada…chasquido.
- ¿Cómo es la imagen?- susurró.
- Buena, buena-conteste. Estoy tranquilo y me cuerpo cómodo.
- -No, no- dijo el con dureza- la imagen ¿Cómo es?
- Oh- respondí- estaba bien, constante, un poco borrosa…
-
-Típico- señaló con brusquedad- Tu meditación ha caído en la somnolencia, un gran enemigo porque es casi invisible. En su forma extrema es mas obvio: te sientes adormecido y empiezas a dar cabezadas. En su forma sutil es un verdadero veneno: te engaña haciéndote creer que tu meditación va bien cuando en realidad estas en una especie de letargo; muchos meditadores han desperdiciado una buena parte de sus vidas de este modo.
- Y ¿qué debo hacer?- pregunté.
- Reserva un pequeño rincón de tu mente, lo llamamos vigilancia. Déjalo a un lado. Enséñale qué aspecto tienen este enemigo; hazle saber los signos que avisan de su llegada y sobre todo, instrúyele para que haga sonar la alarma que te alerte cuando ese esa soñolencia o hundimiento mental venga a drogar tu meditación. Ahora regresa a Ella.
Quedé un poco sorprendido al darme cuenta de que el conocía mi tema de meditación, pero me instalé de nuevo. Mantuve Su imagen en mi mente y empecé a reflexionar en Su belleza y las muchas lecciones espirituales que Ella me había enseñado aquí, en este lugar. Recordé de modo especial la noche en que Ella había caminado hacia el agua que se alejaba de la fuente y se había sumergido en ella sin vacilar, vestida solo con Su pelo dorado; no parecía ordinaria ni sucio, sino que denotaba una ausenta total de deseo y malicia; sencillamente en unión con…chasquido.
_ ¿Donde estaba tu mente?- inquirió el Maestro.
-Sumida en buenos pensamientos, pensamientos santos- intenté responder.
-Quizás sean buenos pensamientos, pero si alteran tu meditación, son malos. Te apartaste de la imagen y te fuiste a otro pensamiento y otro lugar y tiempo, hacia algo en lo que te gusta pensar, ¿correcto?
Admití que, efectivamente, era asi.
- Este es el enemigo de la agitación mental; es muy poderoso y es el que aparece más a menudo. No es necesario que te diga más. Usa tu vigilancia, detecta su llegada. Y ahora quiero advertirte sobre su compañero y el de la soñolencia. Es la pasividad: el fracaso cuando no levantas tu espada al notar que cualquiera de estos dos enemigos ha cruzado el umbral de tu meditación.
Contra la soñolencia, inspírate para regresar y engancharte a la imagen con claridad, trabajando primero en el esbozo de la imagen y luego en los detalles del rostro, la mano…Si el sueño persiste, coloca tu mente en un cielo azul profundo y brillante, deja que tu mente se transforme en este cielo, bañado de sol; te refrescará y después regresa. En caso extremo, levántate y mójate la cara con agua fría o recuéstate y si es necesario descansa.
Contra la agitación mental, reúne tus pensamientos gentil y suavemente en tu corazón. Busca un silencio mas profundo, permanece tranquilo en cuerpo y mente. Haz tu respiración muy lenta, cuenta de nuevo tu respiración si es necesario y regresa. La meditación es como el vuelo de un gran pájaro en el cielo; mientras esta suspendido en el aire a distancia, a nosotros que estamos en el suelo nos parece que se desliza sin esfuerzo. Pero, de hecho, esta corrigiendo su vuelo constantemente.
La meditación es similar, debes observar continuamente y ajustar, manteniendo la mente entonada como la cuerda de un laúd; ni demasiado tensa, ni demasiado floja. Luego, tras mucha práctica por fin llegará el momento en que la meditación fluirá suavemente. Será entonces cuando deberás observar al último enemigo: ajustar cuando ajustar no es necesario. Ahora prosigue segun te he dicho y vuelve a observar la imagen.
Lo hice, y evoque Su imagen de nuevo. La imagen verdadera. La sostuve de modo claro y silencioso, aunque por pocos minutos, hasta que le oí decir a Kamala Shila:
-Esta bien. Ahora, el segundo tipo de meditación que denominamos solucionar problemas. Te daré un problema, enfocas tu mente de modo unipuntual en el problema y tratas de solucionarlo. Es un tipo diferente de meditación que mas tarde te sera muy útil.
-Haré lo que digas.
- Enfócate seguidamente en algún pequeño suceso de tu historia, quizás en un accidente que haya cambiado tu vida, para mejor.
Lo intente, e inmediatamente pensé en la cacerola que había sido olvidada en casa de mi madre aquel día de fiestas de acción de gracias, la cacerola que me había llevado hasta Su puerta.
-Considera si realmente fue un accidente o no; si sabemos que fue un accidente, si podemos estar seguros de que lo fuera; si podía haber sido preparado pro alguien; y en esta caso, por qué alguien lo tendría que haber preparado; cuales serian los posibles motivos, comunes o sagrados. Piensa, considera, analiza y, si puedes, concluye.
Pensé profundamente. Si consideraba su efecto posterior en mi vida, el accidente de la cacerola fue en verdad muy importante para mí. Siempre asumí que había sido un accidente. De no haberlo sido, parecería probable que alguien, simplemente, hubiera querido que conociera a la chica, y menos probable que alguien pudiera haber sabido que este encuentro se convertiría en la puerta de entrada al sendero del espíritu; si los Iluminados existieran, y si verdaderamente vieran el futuro, tan claramente como ahora vemos el presente, entonces supongo…
Kamala Shila me interrumpió:
-Es tarde deberías considerar este tema tu mismo. Aprende ahora el tercer tipo de meditación. Quiero que revises, una tras otra, las etapas que te he enseñado esta noche, desde el momento en que empecé a limpiar el suelo de hierbas. Repasa mentalmente todo el calentamiento, preparar el lugar y tu propio corazón para la meditación y después revisa los tipos de meditación, asi como los enemigos de los que te advertí y el modo de derrotarlos.
Piensa por ultimo, en la manera apropiada de finalizar la meditación: imagina una piedra que se lanza al centro de un estanque y observa las ondas que se prodigan lentamente. La noche que hemos pasado aquí juntos y cada una de tus meditaciones son lo mismo. Son un acontecimiento un acontecimiento sagrado que tiene repercusiones inimaginables; intenta ser conciente de estas ondas, piensa en ellas y reza para que rápidamente se transformen en olas que llevan ayuda y felicidad a cada ser conciente a tu alrededor.
Tal y como me instruyó, empecé la revisión. Se sentó en silencio a mi lado, absorto profundamente en alguna meditación suya. Y después vino a mi mente la ultima pregunta:
-Pero, ¿en qué debería meditar, maestro Kamala Shila? ¿Qué imagen, dilema, o revisión puede responder a las cuestiones de las que hemos hablado?
-Empieza donde siempre debemos empezar-respondió-imagina a tu Maestro del Corazón frente a ti, y deja que su imagen se vuelva perfecta hasta que llegue a ser real. Pídele a Ella Su ayuda, ten fe y quizás- dijo guiñando el ojo- ella vendrá a guiarte.
Gueshe Michael Roach